lunes, 15 de diciembre de 2008
El 7 de junio de 2005 nació mi hijo Sebastián, quien traía malformaciones azarosas que no habían sido detectadas durante el embarazo y que comprometían el funcionamiento de los sistemas digestivo y respiratorio (la causa, una fistula traqueo esofágica) y la visión (la causa, colobomas en los dos ojos). Desde un principio, la personalidad de mi niño me obligó a ver sus circunstancias bajo otro prisma... No es que el fuese discapacitado, concepto que hace demasiado énfasis en lo que falta, sino que estaba capacitado de otra manera. En los 3 años que llevo en esta aventura de amor he aprendido cosas, aunque difíciles, maravillosas acerca de la maternidad, la salud, el desarrollo infantil y el potencial de la vida humana. Ahora que ya no vivo en estado de emergencia y que puedo respirar con mayor tranquilidad, me parece que es un buen momento para compartir las vivencias y ojala ayudar a otros padres en situación similar en el proceso.
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